jueves, 8 de diciembre de 2011

Necesitada de su jubilación


Se hace llamar de izquierdas, y no lo dudo. María Antonia Iglesias es una buena periodista con una excelente carta de presentación durante su trayectoria profesional. Combativa, cascarrabias, hace muchos años que la llevo viendo en debates políticos en distintos medios de comunicación. Pasional, vehemente con aquello que defiende y coherente siempre a sus ideales; en demasiadas ocasiones posee actitudes de una superioridad exacerbada frente a las ideas de los otros contertulios. Desgraciadamente se escuda en su ideología de izquierdas para insultar a aquel que no piensa como ella. Es cierto que muchas veces sus planteamientos son lógicos y acertados, pero con eso no basta. Se denomina como luchadora contra el Franquismo, algo que tampoco pongo en duda. Lo que no entiendo es que ella reparta carnets de demócrata. ¿Quién es ella? ¿Qué legitimidad tiene? Una señora de dudosa imparcialidad en estos últimos años, y que con actitudes propiamente de la checa soviética nos recuerda la posibilidad de que resurjan del fondo de nuestras angustias las "dos España". No quiero ver sufrir a mi país otra vez, y con este tipo de personas sumergidas en el rencor y en el odio al contrario, al distinto; la reconciliación nacional corre peligro. No le hace un favor a nadie, a la derecha por combatirla para destruirla y no para cambiarla, y a la izquierda, porque en su intento por ayudarla en mi modesta opinión, hace reflotar la izquierda indigna, la intolerante, la de la II República Española, puro estalinismo. Un consejo: María Antonia se ha ganado un retiro dorado ¡váyase a su casa!

El Príncipe del PP